martes, 2 de mayo de 2017

Santificar

Una de las misiones de una parroquia es santificar a los hombres, sobre todo mediante los sacramentos y el culto. Aquí, ante todo, debemos preguntarnos: ¿Qué significa la palabra «santo»? «Santo» es la cualidad específica del ser de Dios, es decir, absoluta verdad, bondad, amor, belleza: luz pura. Santificar a una persona significa ponerla en contacto con Dios, con su ser luz, verdad, amor puro. Es obvio que esta relación transforma a la persona.

Ningún hombre por sí mismo, partiendo de sus propias fuerzas, puede poner a otro en contacto con Dios. El don, la tarea de crear este contacto, es parte esencial de la parroquia. Esto se realiza en el anuncio de la Palabra de Dios, en la que su luz nos sale al encuentro. Se realiza de un modo particularmente denso en los sacramentos. La inmersión en el Misterio pascual de muerte y resurrección de Cristo acontece en el Bautismo, se refuerza en la Confirmación y en la Reconciliación, se alimenta en la Eucaristía, sacramento que edifica a la Iglesia como Pueblo de Dios, Cuerpo de Cristo, Templo del Espíritu Santo. Por tanto, es Cristo mismo quien nos hace santos, es decir, nos atrae a la esfera de Dios. Y es la parroquia la que en nombre de Cristo, a través de los sacerdotes, actúa en nombre de Cristo.

En las últimas décadas ha habido tendencias orientadas a hacer prevalecer, en la identidad y la misión de la parroquia, la dimensión del anuncio, separándola de la de la santificación; con frecuencia se ha afirmado que sería necesario superar una pastoral meramente sacramental. Pero ¿es posible ejercer auténticamente la misión evangélica «superando» la pastoral sacramental? ¿Qué significa propiamente para una parroquia evangelizar? ¿En qué consiste el así llamado «primado del anuncio»? Como narran los Evangelios, Jesús afirma que el anuncio del reino de Dios es el objetivo de su misión; pero este anuncio no es sólo un «discurso», sino que incluye, al mismo tiempo, su mismo actuar; los signos, los milagros que Jesús realiza indican que el Reino viene como realidad presente y que coincide en última instancia con su persona, con el don de sí mismo.

Y lo mismo vale para la parroquia que representa a Cristo, al Enviado del Padre, que continúa su misión, mediante la «palabra» y el «sacramento. Es necesario reflexionar si, en algunos casos, haber subestimado el ejercicio fiel del munus sanctificandi, no ha constituido quizá un debilitamiento de la fe misma en la eficacia salvífica de los sacramentos y, en definitiva, en el obrar actual de Cristo y de su Espíritu, a través de la Iglesia, en el mundo.

Hoja Parroquial "Sarmiento" (Mayo 2017)

Ya se encuentra disponible en formato pdf la hoja parroquial "Sarmiento" correspondiente al mes de mayo de 2017.

Puede descargar dicha publicación haciendo clic sobre la imagen además de visualizarla a través de la aplicación de la zona inferior.