jueves, 6 de abril de 2017

La Pascua de Jesús, nuestra Pascua

Durante el mes de Abril nos disponemos a celebrar la Pascua del Señor. Pascua es la celebración más importante de la Iglesia, en la cual se conmemora la Resurrección de Jesucristo al tercer día después de haber sido crucificado, según los evangelios canónicos. El término Pascua proviene del latín pascae, que a su vez proviene del griego πάσχα (pasjua), una adaptación del hebreo פסח (pésaj), que significa "paso" o "salto". La Pascua forma parte de la Semana Santa cuando el Viernes Santo se celebra la crucifixión de Jesús, y en el Domingo de Pascua se celebra la Resurrección y su primera aparición a sus discípulos.

Pero esta no solo comprende la Pasión, sino todo el acontecimiento de Jesucristo: Encarnación, vida, pasión, muerte y resurrección. Es el paso de Jesús por la historia humana, es su paso de la muerte a la vida. Por tanto vamos a celebrar a Jesús, recordando los acontecimientos fundamentales de su vida, los que dan sentido a todo lo demás.

Debemos tener en cuenta dos claves para comprender este paso. La primera hace referencia al amor más grande, que Jesús pone en el que da la vida por sus amigos. Jesús entrega su vida de forma desinteresada y total. La otra clave es la vocación de eternidad del amor de Jesús. Dios no se ha encarnado ni ha pasado por la humanidad solo para un momento. Es una apuesta radical y amorosa que implica eternidad. La Pascua es la manifestación más evidente de ese amor. La hora de Jesús es la hora del amor más grande, de la entrega más inmensa. La resurrección es la victoria de ese amor tan grande que vence a la muerte y que abre la vida eterna para la humanidad.

La vida de un cristiano está marcada por la Pascua desde el Bautismo. Este sacramento nos sella y Cristo pasa por nuestra vida derramando el amor más grande sobre nosotros y para siempre. Ser hijos de Dios es el fruto de la Pascua: compartimos la vida divina por gracia y esta vida es eterna.

Un cristiano marcado por la Pascua debe ir conformando su vida a la enseñanza y actuar de Jesús, para que pase Cristo por su vida, para pasar por la historia como Jesús, para que su vida tenga el mismo desenlace. La gracia del Bautismo da todo lo necesario para ello. Recordar todos los años la Pascua de Jesús ayuda a dar fruto a esta gracia. Y así un cristiano va pasando por la historia de los demás como pasó Jesús: manifestando el amor más grande y eterno.

¡¡¡Feliz Pascua de Resurrección a todos!!!