lunes, 1 de octubre de 2012

Año de la Fe, Concilio y Liturgia


Hubo un tiempo, en el pasado, en que la liturgia se convirtió en motivo de división en la Iglesia. Aún hoy podemos tener la sensación de que la liturgia no ha llegado a ser lo que quería el Concilio.

Muchos cristianos han abandonado la liturgia porque dicen que les aburre. Otros buscan en ella solo la ceremonia, la estética y el gusto por las cosas antiguas. La liturgia ha llegado a ser un problema por la intransigencia o la superficialidad con que algunos cristianos se toman este asunto. La liturgia es algo que no todos saben muy bien qué es.

El Vaticano II ha sido el primer concilio en la historia de la Iglesia que hace ya 50 años nos asombró dedicando un documento entero a la liturgia. Sin quitarles nada de mérito a los Padres conciliares, hay que decir que éstos, además de tener la ayuda del Espíritu Santo, habían aprovechado el enorme trabajo llevado a cabo en la primera mitad del siglo XX por teólogos y pastores. Así el concilio acertó de lleno cuando, al referirse a la verdadera naturaleza de la liturgia, distinguió claramente entre culto y liturgia. De hecho, el documento en cuestión se llama constitución "de liturgia" y no constitución "del culto divino".

El documento hace una afirmación fundamental: A través de la liturgia Cristo continúa en su Iglesia la obra de nuestra redención.

Si todavía no lo habéis hecho, os aconsejamos que leáis el documento del Concilio Vaticano II sobre la liturgia. Se trata de la constitución "Sacrosanctum Concilium" (SC), 4 de diciembre de 1963.

VOCABULARIO
  • Religión: La relación que mantenemos con nuestro único Dios y Señor.
  • Culto: Las formas de expresión de la religión (la oración, votos, peregrinaciones, etc.)
  • Liturgia: La celebración del Misterio de Cristo y especialmente de su Muerte y Resurrección (los Sacramentos).