miércoles, 4 de enero de 2012

Año nuevo ¿Vida nueva?


¿Os imagináis que se hiciera verdad eso de «año nuevo, vida nueva»?

¿Y que los futurólogos no nos soltaran ya sus presagios calamitosos, sino una lluvia de bendiciones sociales, culturales, económicas y morales?

¿Y que, mientras vivimos eso de "uno de enero, dos de febrero, tres de marzo, cuatro de abril", comprobáramos que nuestro entorno se transformaba y llegábamos llenos de dicha al «siete de julio, San Fermín»?

Pues, ea, no soñéis. Y no porque no sea posible. Sino porque nos empeñamos en que eso de "año nuevo, vida nueva" nos tiene que venir dado «de fuera», como una lotería primitiva.

Nos resistimos a admitir lo contrario: que la «vida nueva» tenga que nacer de «dentro», de nuestro esfuerzo personal, de nuestra conciencia de pecadores dispuestos a cambiar, de nuestros continuos propósitos de la enmienda. Y sin embargo es así.

Los futbolistas suelen reconocer a veces que "han tenido suerte" en un partido. Pero siempre añaden: "Lo que pasa es que la suerte hay que buscarla". Lo mismo pasa con eso del "año nuevo".

¡FELIZ AÑO NUEVO!