lunes, 31 de octubre de 2011

La muerte como tabú


Nuestra cultura moderna no sabe cómo integrar la muerte en su concepción de la vida y, como consecuencia de esta incapacidad, la muerte se ha convertido en el tabú de la sociedad del bienestar. “Los que se mueren siempre son los otros”; es más, “la muerte es un mero accidente y como tal hay que escamotearlo y hacerlo desaparecer rápidamente”.

Esta falta de naturalidad para afrontar la muerte se refleja en muchos comportamientos y en el mismo lenguaje. El hecho de esconder la muerte es una de las causas que han llevado a deshumanizar el proceso de morir, originando que la perspectiva de la muerte provoque en muchos de nuestros contemporáneos una inmensa angustia que dificulta extraordinariamente la relación con el enfermo terminal, no sabiendo acercarse a él, acompañarle en sus temores y esperanzas, proporcionarle el apoyo y el calor humano que tanto necesita.

En el «arte de vivir» de hoy es necesario que se incorpore en los esquemas mentales el problema de la muerte, sin negarla ni reprimirla, sino desdramatizando el tabú de la muerte y presentándola no como un hecho fatal, sino como una situación natural que está unida a la naturaleza humana que es mortal per se. Es más, desde el punto de vista meramente humano, una cierta familiaridad con la muerte facilita el encuentro con ella y, si deseamos que la misma nos atemorice menos y la podamos vivir con más naturalidad, vale la pena evitar el ocultamiento de lo que resulta inevitable.

Por ello, dice Juan Pablo II que «la labor educativa debe tener en cuenta el sufrimiento y la muerte. En realidad forma parte de la experiencia humana, y es vano, además de equivocado, tratar de ocultarlos o descartarlos. Al contrario, se debe ayudar a cada uno a comprender, en la realidad concreta y difícil, su misterio profundo» (Evangelium vitae, 97). Por eso decimos que el misterio de la «otra orilla» se encuentra presente en «esta ori­lla». Es decir, quien resuelve la pregunta sobre el porqué de la muerte ha encontrado sentido a esta vida.