viernes, 1 de abril de 2011

La Pascua de Cristo sigue creciendo


Se habla mucho, desde hace algunos años, del Misterio Pascual. La expression existía ya en la liturgia: Jesucristo, tu Hijo, en favor nuestro instituyó por medio de su sangre el misterio pascual (Viernes Santo, 1ª oración); para celebrar dignamente el misterio pascual (jueves 3º de Cuaresma).

Puede existir el peligro de que para algunos la frase se convierta en un eslogan bonito, pero vacío de sentido y de vivencia.

"Misterio Pascual" viene a expresar lo mismo que "misterio de la Redención", pero de una manera:
  • Más concreta: porque centra la atención, no en un concepto, sino en el gran acontecimiento que constituye la muerte y la resurrección de Cristo.
  • Más completa: porque no considera sólo la muerte de Cristo, sino también su resurrección, ambas como única intervención salvadora del poder de Dios.
  • Más dinámica: porque hace resaltar el paso poderoso de la muerte a la vida en Cristo.

Para Cristo, el Misterio Pascual es su paso triunfal de la muerte a la Vida. El misterio total de la Pasión, Muerte, Resurrección y Ascensión. Es el PASO = PASCUA, el gran suceso de la historia, el acontecimiento Salvador por excelencia. Acto vital, dinámico, del Dios poderoso, que nos salva de la muerte por la Muerte de su Hijo y nos introduce en la vida por la Vida nueva de Cristo.

Para nosotros, el Misterio Pascual es la participación en la muerte, resurrección y ascensión de Cristo. Se trata de que también nosotros pasemos, que nos incorporemos al tránsito pascual de Cristo. Cada año más profundamente.

Este es el eje de toda la historia de la salvación: que lo que se ha cumplido en Cristo, se cumpla en todos sus miembros.

¡FELIZ PASCUA DE RESURRECCIÓN!