domingo, 17 de enero de 2010

El "Sacramento" de la Navidad y Año nuevo


Lo que celebramos los cristianos en estas dos o tres semanas del tiempo de Navidad y año nuevo es el misterio de Cristo que se nos comunica sacramentalmente.

Cuando afirmamos que la Navidad es un sacramento queremos significar que la gracia del Nacimiento del Hijo de Dios se nos hace presente y se nos comunica en la celebración de esta fiesta. No se trata sólo de un recuerdo pedagógico, aleccionador, del acontecimiento de Belén, entrañable por demás.

En estos días oímos muchas veces -en la liturgia- la palabra hoy: «hoy nos ha nacido un Salvador, el Mesías, el Señor»; «hoy una gran luz ha bajado a la tierra»; «hoy ha nacido Jesucristo, hoy ha aparecido el Salvador, hoy saltan de alegría los justos». Lo mismo sucede en la fiesta de la Epifanía, en la que también se recuerda el Bautismo de Jesús y las bodas de Caná.

No es sólo un aniversario. Es actualización y nueva presencia del misterio salvador de un Dios que se ha hecho de nuestra familia. De alguna manera nos hacemos contemporáneos del nacimiento de Cristo y de su manifestación. El Señor Resucitado ha roto las barreras del tiempo y actualiza la gracia de su Encarnación para nosotros.
Entre el ayer de Belén y el mañana de la parusía está el hoy de cada Navidad, el Dios-con-nosotros que nos quiere comunicar su vida, su luz, su alegría.

Así pues, hermanos, vivamos este año nuevo que Dios nos concede, en paz e intentemos progresar en los aspectos materiales y en los espirituales, viviendo según la voluntad de nuestro Dios. Compartamos con Jesús su divinidad, ya que él ha querido compartir nuestra humanidad.

¡FELIZ AÑO NUEVO!